Amazon, el segundo mayor empleador de Estados Unidos, y bastión de la resistencia antisindical de la patronal, ha recibido un duro golpe. El centro de distribución JFK8 en Staten Island, Nueva York, se ha convertido en la primera instalación de Amazon en Estados Unidos en estar oficialmente sindicalizada, tras una elección interna donde la mayoría de los trabajadores votaron a favor de establecer el Sindicato de Trabajadores de Amazon.

El llamado convoy de la libertad ha copado los titulares de las últimas semanas y bloqueado el centro de la ciudad de Ottawa, alrededor de Parliament Hill, la sede del parlamento canadiense, durante una semana. A esto le ha seguido el bloqueo de cientos de camioneros, opuestos a la obligación de vacunarse contra el Covid-19, en diversos puntos de la frontera con EEUU.

En agosto pasado, el brutal tiroteo policial contra Jacob Blake, un hombre negro desarmado, reavivó las llamas del movimiento Black Lives Matter (BLM- “Las Vidas Negras Importan”) en la pequeña ciudad de Kenosha, Wisconsin. Miles de personas se manifestaron contra el racismo y el terror policial cuando las protestas se extendieron nuevamente, primero a Milwaukee, Chicago y luego a las principales ciudades de costa a costa.

Treinta años han pasado desde la publicación de El Final de la Historia y el Último Hombre. Regodeándose tras el colapso de la URSS, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama hizo una afirmación asombrosa. La humanidad había alcanzado “el final de la historia como tal: es decir, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como forma final de gobierno humano”.

Con su política interna tambaleándose, Joe Biden regresó de la fallida cumbre climática COP26 a la humillante realidad de ver terminada su corta luna de miel. Se hizo evidente con la derrota del candidato a gobernador de los Demócratas en la reciente contienda electoral en Virginia. Todos los periódicos burgueses serios señalan la impopularidad nacional de Biden y de los Demócratas como un factor crucial en esta derrota.

En los últimos días, una ola de fuertes tornados en EE. UU. ha acabando con la vida de numerosos trabajadores en sus lugares de trabajo, debido a la negativa de los empresarios a tomar las medidas mínimas para mantener seguros a los empleados. Tragedias como estas equivalen a asesinatos corporativos. Exponen la insensibilidad inherente al capitalismo, que sacrifica diariamente la vida de los trabajadores al altar de las ganancias.

Los Estados Unidos se han visto afectados por un "Octubre de huelgas" en diversos sectores: desde la sanidad hasta la construcción; desde la carpintería hasta la minería del carbón; desde los medios de comunicación hasta las telecomunicaciones; desde la fabricación de aperitivos hasta la de cereales. En total, 100.000 trabajadores han votado a favor de la huelga este mes.