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jaraSi algún día un inspector de trabajo se presentara en un centro de investigación o universidad españoles, se le acabarían los impresos para anotar todas las situaciones alegales y/o ilegales que se encontraría.” 

Como muchos otros jóvenes provenientes de familias trabajadoras, Jara estudió y se licenció con mucho esfuerzo. Militando desde su juventud en el instituto, Jara siempre entendió que la vida no iba a ser idílica. En la actualidad, trabaja como investigadora en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (CSIC), y hablamos con ella sobre las condiciones laborales de los jóvenes investigadores.

 Es el peor desastre para Japón desde la guerra, desde Hiroshima y Nagasaki. Este triple golpe de un terremoto de fuerza-9, un maremoto, seguido de un desastre nuclear, ha sacudido al país hasta sus cimientos. Y las consecuencias de esta catástrofe multifacética se están ampliando cada día.

El 26 de abril de 1986, alrededor de la 1 de la madrugada, el reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbyl estalló, liberando a la atmósfera increíbles cantidades de radiación. Durante estos 25 años, la información recibida mediante los medios de comunicación era manipulada al antojo del informador, creando entre la opinión pública una opinión contraria a la energía nuclear en general y contra la URSS en particular.

Desde la Transición hay una característica común en el desarrollo, o para ser más exactos, en la degeneración de las organizaciones sindicales de todo el Estado. Su acercamiento y colaboración cada vez más estrecha con el poder estatal.

CRONOLOGÍA DE UNA CATÁSTROFE

Se cumplen ya más de quince días desde que Japón sufriera un terremoto de proporciones colosales (8’9 en la escala de Richter, posteriormente elevado a 9 grados), el viernes 11 de marzo, seguido de un posterior tsunami que arrasó más de 500 kilómetros de costa que provocaron enormes tragedias personales y materiales.

Dicen que lo primero que se aprende es lo último que se olvida. El 3 de marzo de 1976 aprendimos que la lucha es imprescindible para defender nuestros intereses y que cada batalla que libra la clase obrera, en cualquier parte del mundo, es parte de una ofensiva global contra un sistema económico que antepone los intereses de unos pocos a las necesidades de la mayoría de la sociedad.