Editorial Lucha de Clases nº 90 .- Las protestas multitudinarias en defensa de la sanidad pública están extendiéndose de una punta a otra del país: Madrid, Andalucía, Cantabria, Navarra, Catalunya… Lo destacado no son solo las protestas mismas de los profesionales sanitarios, sino las enormes muchedumbres que salen a acompañarlos en las calles en las movilizaciones, que refleja el profundo malestar social acumulado.

El 7 de octubre entró en vigor la de Garantía Integral de la Libertad Sexual, la llamada Ley “solo sí es sí”, la cual unifica en un solo delito lo que anteriormente estaba dividido en abuso sexual y agresión sexual. El objetivo de la modificación es centrar cada caso en el consentimiento y que la víctima no tenga que demostrar que ha existido violencia para que se reconozca la agresión sexual.

Ayer domingo 13 de noviembre cientos de miles de personas inundaron las calles de Madrid contra la política sanitaria criminal del gobierno derechista de Ayuso, y en defensa de la sanidad pública. Ayuso, inflada en su arrogancia en la misma medida que su ignorancia y diminuta estatura intelectual, empieza a ver socavado su apoyo popular, incluso entre capas medias que le son afines. Lo que hace falta es darle un último empujón.

Los trabajadores de Mercedes Benz de la planta de Vitoria-Gasteiz han dado un vuelco completo a la composición del comité de empresa en estas elecciones sindicales, votando de forma masiva y dándole la mayoría a ELA, ESK, y LAB, los sindicatos más combativos en las huelgas de verano.

La Corriente Marxista Internacional se solidariza con los miles de médicos, enfermeras, celadores y demás personal sanitario que están librando una lucha ejemplar contra la mafia criminal de la derecha madrileña. Una lucha que acompañamos junto a cientos de miles de personas de los barrios y ciudades obreras, cuya calidad sanitaria y su vida misma, están puestas en peligro por la arrogancia, insensibilidad y codicia de Ayuso y sus amos ricachones.

Las huelgas de verano desvelaron con meridiana claridad por una parte, la actitud inflexible de la empresa en sus propuestas de convenio: recortes salariales, incremento de jornada, más flexibilidad etc. En definitiva, sus propuestas habituales, con las amenazas también habituales de pérdida de nuestros empleos si no las aceptamos. Recortes de salarios y de derechos a pesar del gran incremento de la rentabilidad de la empresa como manifiestan las cifras que declaran.

Recientemente, en varios campus universitarios del Estado español, hemos recibido ataques por parte de la burocracia universitaria. Este no es un acontecimiento casual ni aislado del contexto socioeconómico de crisis del capitalismo y emergencia de las organizaciones juveniles revolucionarias.