Salvador Allende dijo una vez: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. No se trata de una cita solemne y hueca, sino un hecho empírico constatable en la historia. Desde el siglo XIX a la actualidad, pasando por el mayo del 68 francés, las capas más jóvenes de la clase obrera han desempeñado y continúan desempeñando un extraordinario papel revolucionario en la lucha de clases. La Revolución rusa no fue una excepción a esta regla. La III Internacional, consecuentemente con su objetivo de extender el socialismo a nivel mundial, fraguó el entusiasmo revolucionario de la juventud obrera europea creando la Internacional de las Juventudes Comunistas. Asimismo elaboró dos resoluciones sobre las Juventudes Comunistas, en su III y IV Congreso, cuyos extractos publicamos.

La cuestión del frente único entre organizaciones obreras para determinados fines prácticos siempre ha jugado un papel central en la táctica de los marxistas para alcanzar con sus ideas a capas cada vez más amplias de la clase trabajadora. La Internacional Comunista dedicó mucho tiempo y esfuerzo, en su etapa leninista, a trazar la política correcta en este tema. Justamente, la correcta comprensión y aplicación del frente único obrero es el aspecto que mejor distingue a una organización marxista de las sectas ultraizquierdistas que permanecen en los márgenes del movimiento obrero.

A pesar de todas las dificultades, se celebró en Cuba un seminario internacional sobre León Trotsky convocado por el Instituto de Filosofía y con la participación de la Casa Museo León Trotsky en México. La Corriente Marxista Internacional estuvo presente a través de Centro Carlos Marx y de un mensaje de Alan Woods.

En este artículo abordamos las Tesis sobre la cuestión nacional y colonial, elaboradas por Lenin para el II Congreso de la Tercera Internacional Comunista, celebrado entre el 19 de julio y el 7 de agosto de 1920. Pese a haber sido escritas hace casi 100 años, sus ideas y posiciones continúan siendo totalmente vigentes. Esto es así porque aunque el capitalismo se haya desarrollado de manera espectacular desde que Lenin presentara sus Tesis, son las mismas leyes las que rigen el sistema: la explotación de los trabajadores por el capital para la substracción de la plusvalía y la dominación mundial del capital financiero. La aplicación práctica de estas tesis sentó las bases para el establecimiento de partidos comunistas de masas en China, India, Vietnam, Oriente Medio, etc. que jugaron un papel decisivo en las luchas de liberación nacional de estas naciones.

Reproducimos aquí una carta que escribió Harry Whyte (miembro del Partido Comunista británico) a Stalin en mayo de 1934, en la cual planteó la pregunta: ‘‘¿Puede ser considerado un homosexual alguien digno de ser miembro del Partido Comunista?’’. En la primera página de la carta, encontrada en archivos soviéticos, está una nota escrita por Stalin que dice: ‘’Archivar. Un idiota y un degenerado. J Stalin.’’

A continuación presentamos extractos del libro de Fred Zeller, Trois points c'est tout. Zeller (1912-2003) realizó un viaje a Noruega a finales de octubre de 1935 para visitar a Trotsky. En aquel momento, mediados de la década de 1930, Zeller era secretario de la Juventud Socialista del Sena (París) y simpatizante del movimiento trotskista. Durante el mismo periodo, los líderes del Partido Socialista estaban expulsando a la izquierda de la Juventud Socialista y disolviendo la tendencia Bolchevique-Leninista, cuyos miembros se habían unido a la SFIO a finales de 1934.

La Internacional Comunista, creada por los bolcheviques en marzo de 1919, representó, en sus primeros años, una gran escuela para refundar el movimiento obrero mundial sobre las bases del genuino marxismo revolucionario. En sus primeros congresos, debatió y analizó todas las grandes cuestiones de la lucha de clases: la cuestión nacional y colonial, de la mujer, la juventud, los soviets, etc. Pero sin duda, uno de los asuntos claves fueron los sindicatos.