En los últimos días de marzo y los primeros de abril han sido aprobados por el Gobierno varios paquetes de medidas encaminadas a ampliar el llamado “Escudo Social”, las más relevantes se enmarcan dentro del ámbito de la vivienda y del empleo. Pero ¿son realmente estas medidas el escudo que necesita la clase trabajadora?

El gobierno ha decidido reabrir las actividades económicas “no esenciales” esta semana, despreciando la opinión científica contraria de los expertos epidemiólogos y el sentir natural de la mayoría de los trabajadores afectados. El gobierno ha cedido así ante la patronal, condenando a miles de familias trabajadoras al riesgo del contagio y al de perder más seres queridos.

A raíz de las medidas de aislamiento con motivo de la epidemia del COVID-19 se han sucedido miles de despidos y ERTEs por la consecuente paralización productiva. Todo esto ha traído caídas en las bolsas mundiales que no se recuerdan desde la crisis del 2008, y los miedos en todo el mundo de una nueva crisis son más que evidentes.

Desde que se decretó el Estado de Alarma por el COVID-19, desde las direcciones de las empresas en las que continúa la actividad se dan muestras de agradecimiento a los trabajadores, videos motivacionales, e incluso se los llama héroes. Pero ¿qué pasa en las empresas en las que los llamados “héroes” denuncian la falta de medidas de seguridad?

Entrevistamos a Nuria, representante sindical de LAB del sector de residencias de Araba – Las residencias de ancianos son uno de los puntos más dramáticos de expresión de la pandemia de coronavirus. Según algunos medios, 3.000 de los 10.000 fallecidos actualmente en todo el Estado son ancianos de residencias. Y en la Comunidad de Madrid lo son la mitad de los fallecidos, según los últimos datos publicados.

La crisis está golpeando a la economía española y a las familias trabajadoras de una manera no vista antes. Sólo en los últimos 20 días del mes de marzo fueron destruidos 898.000 empleos. En el inicio de la crisis de 2008-2009 se necesitaron 100 días para destruir la misma cantidad de puestos de trabajo.

El pasado domingo 29 de marzo se publicaba en el BOE el decreto por el cual se restringía algo más la actividad productiva. Desde el Gobierno hablan de “cese de toda actividad no esencial” con el objetivo de reducir la movilidad a niveles de fin de semana pero ¿realmente está la actividad productiva reducida al mínimo indispensable?