El movimiento Pensionista de Euskal Herria nos cruzamos por tercer año consecutivo con la conmemoración de aquel 3 de Marzo de 1976. Los que estamos manifestándonos más de 100 lunes somos precisamente los que estuvimos en aquellas luchas. Resulta evidente el nexo entre aquella realidad política y social de la Transición y la realidad económica y política actual. Se puede afirmar sin exagerar que el “Contrato Social” y el “Derecho del Trabajo” a día de hoy han quedado prácticamente rotos o bien son papel mojado.

A lo largo de estas semanas se han sucedido protestas masivas en el campo convocadas por las organizaciones de propietarios agrícolas, desde los pequeños productores agrupados en UPA hasta los terratenientes nucleados en ASAJA. El eje movilizador de la protesta son los bajos precios pagados en origen por los productos agrícolas, que ven multiplicado su precio por 3 y por 4 en los supermercados y grandes superficies comerciales. Los propietarios se quejan de que el precio en origen se mantiene más o menos estable desde hace años mientras que los costes de producción han crecido.

La entrada de la CUP al congreso de los diputados y su voto en contra de la investidura de Pedro Sánchez ha generado una discusión acalorada en la izquierda estatal. Uno de los juicios más tajantes sobre la postura de la CUP ha venido de Antonio Maestre, autor y periodista y editor de La Marea. Esto no resulta sorprendente, ya que, por un lado, Maestre siempre se ha mostrado hostil hacia el independentismo catalán e insensible ante las aspiraciones nacionales de Cataluña, apoyando sus críticas en un supuesto “análisis marxista”, y, por otro lado, combina un nerviosismo por “la inminente amenaza del fascismo” con su debilidad por el nuevo gobierno y sus “ministros comunistas”.

Uno de los aspectos centrales de la investidura de Pedro Sánchez fue el acuerdo al que llegaron PSOE y ERC para encauzar el conflicto catalán y avanzar en su resolución. La derecha ha organizado un tremendo alboroto sobre esto. Pero si se analiza en detalle, este acuerdo no compromete a nada en concreto. Simplemente califica de “político” el conflicto, lo cual es una obviedad y sirve como una concesión al independentismo, y establece la creación de una “mesa de diálogo” entre los gobiernos español y catalán, para acordar una serie de conclusiones y propuestas que serán sometidas a consulta entre la población catalana.

Joaquin Beltran y Alberto Sololuce fueron a trabajar el jueves 6 de febrero, como todos los días,  al vertedero de Verter Recycling de Zaldíbar. Sus familias esperaron su vuelta en vano, no regresaron a casa, un derrumbe de medio millón de metros cúbicos de tierra y residuos industriales, entre ellos amianto, un potente cancerígeno, los sepultó a las cuatro de la tarde. La lengua de tierra y residuos bloqueó los dos carriles de la autopista Bilbao-Behobia.

La derecha vuelve a atacar a la Educación Pública a través de una batalla ideológica que pretende limitar el derecho a la educación, que tantas luchas ha costado a la clase trabajadora, para llevarnos de nuevo a las cavernas.