El 14 de Octubre el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno derogaba el decreto 883. Después de 12 días de lucha y movilizaciones que habían alcanzado proporciones insurreccionales, Moreno se veía obligado a hacer una concesión importante ante el peligro de ser derrocado de manera revolucionaria. El levantamiento de obreros, campesinos y estudiantes había conseguido una primera victoria, todavía parcial, a costa de 8 muertos, 1340 heridos y 1192 detenidos.

Lo que empezó como una protesta contra el paquetazo del FMI impuesto por el presidente Lenin Moreno se ha convertido en una insurrección nacional que plantea la cuestión de quién gobierna el país. La enorme movilización de masas ha obligado al gobierno a huir de la capital Quito, a cerrar la asamblea nacional y ha empezado a resquebrajar las fuerzas armadas. Para avanzar, el movimiento debe plantearse la cuestión del poder.

El Día Nacional de China, que se celebra con motivo del aniversario de la proclamación de la República Popular China por Mao el 1º de octubre, siempre está lleno de pompa y de muestras de fuerza militar. Pero para el 70 aniversario, Xi Jinping se esforzó al máximo. El desfile militar fue el más grande de la historia de China, con nuevos aviones no tripulados supersónicos y misiles nucleares orgullosamente exhibidos. El mensaje fue fuerte y claro: como dijo el propio Xi, "ninguna fuerza puede sacudir el estatus de esta gran nación".

Después de una conversación telefónica con el presidente de Turquía, Recep Tayyib Erdogan, el domingo pasado, Donald Trump declaró de inmediato que habían acordado la retirada de las tropas estadounidenses de las zonas kurdas del norte de Siria y dieron la luz verde a una incursión turca. A partir de ayer por la tarde, esta invasión ha comenzado.

El anuncio por parte del gobierno de Lenín Moreno de un paquete de contrarreformas económicas por valor de US $ 2.200 millones el 1 de octubre ha dado lugar a manifestaciones y huelgas masivas. El gobierno, que teme perder el control de la situación, respondió con brutal represión policial y ayer, 3 de octubre, declaró el estado de emergencia durante 60 días.

El movimiento en Ecuador contra el paquetazo de Lenín Moreno y el FMI que se inició el 2 de octubre ha alcanzado proporciones insurreccionales. El estado de excepción declarado el viernes y la utilización de la policía y el ejército (1 muerto, decenas de heridos, cientos de detenidos) no ha parado el movimiento de obreros, jóvenes y campesinos. En algunas provincias se han asaltado las gobernaciones y la poderosa organización indígena CONAIE ha declarado su propio estado de excepción. Ayer, lunes 7 de octubre, ante la llegada de las columnas indígenas a la capital Quito, Lenín Moreno se vió obligado a evacuar el palacio presidencial y trasladar el gobierno a Guayaquil. Obreros y campesinos se preparan para la huelga general del miércoles 9 de octubre. El gobierno pende de un hilo.

¡Que semana! Los últimos cinco días de la conferencia laborista de este año ciertamente han sido una montaña rusa. Pero a pesar de los mejores intentos de la prensa Tory para agriar el estado de ánimo, el sentimiento entre quienes abandonaron Brighton el 25 de septiembre fue sin duda de optimismo y confianza en nuestro movimiento.

Con el gobierno en crisis, los blairistas en retirada y un arsenal reforzado de políticas radicales a nuestra disposición, los militantes de base están preparados para llevar la lucha contra Boris y los Conservadores. El mensaje que salió de la conferencia fue claro: ¡adelante! ¡Estamos listos para una elección!