Un enorme movimiento de protesta está sacudiendo a la sociedad tailandesa hasta los cimientos, forzando al régimen bajo amenaza. Los jóvenes a la vanguardia de este movimiento deben tender la mano a la clase obrera y luchar por el fin de la junta militar, la monarquía y el sistema capitalista putrefacto que ambos representan.

Amar Fayaz fue secuestrado el 8 de noviembre por las autoridades estatales de Pakistán en Jamshoro y su ubicación es aún desconocida. Esto se ha vuelto una práctica común en Pakistán, donde activistas políticos, periodistas y otros ciudadanos que alzan su voz contra el gobierno o sus políticas son secuestrados con la ayuda de la policía y los servicios de seguridad, y son mantenidos en condiciones inhumanas y severamente torturados.

El camarada Amin llegó a su casa en Karachi en la madrugada del 1 de agosto, tras 18 días de reclusión, después de ser secuestrado el 14 de julio por los Rangers (una organización paramilitar del estado en Pakistán). Su liberación solo fue posible debido a nuestra campaña internacional y la solidaridad de los camaradas y simpatizantes de la CMI en todo el mundo. La familia de Amin y todos los camaradas en Pakistán están extremadamente agradecidos con todos los camaradas y amigos que participaron.

El 8 de noviembre, alrededor de la 1:30 a. m., hombres en dos jeeps, de los que suelen utilizar las agencias de seguridad para los secuestros, junto con tres autos de policía, secuestraron al camarada Amar Fayaz en Jamshoro, Sindh (Pakistán). Estaba sentado cerca de la puerta de la Universidad Médica Liaqat en Jamshoro cuando ocurrió este incidente.

El camarada Muhammad Amín, miembro activo de la Alianza de la Juventud Progresista (PYA) en Karachi, fue secuestrado de su domicilio en la Colonia Shah Faisal de Karachi por los Rangers (una fuerza paramilitar de Pakistán) el 14 de julio. Hasta el día de hoy nadie sabe su paradero, ni siquiera la policía ni el Tribunal Supremo de Pakistán.

El conflicto que ha estallado entre Armenia y Azerbaiyán es el sangriento legado del colapso de la Unión Soviética y la restauración del capitalismo. Esta es una guerra salvaje con repercusiones en todas las partes. Todas las potencias que intervienen en el conflicto dicen ser víctimas, pero las únicas víctimas reales son los trabajadores de ambos lados, que están pagando con su sangre los juegos cínicos y reaccionarios de sus líderes.

Esta semana, el gobierno chino restringió drásticamente los derechos democráticos de los hongkoneses imponiendo al territorio una nueva "Ley de Seguridad Nacional". De una manera u otra, el régimen está desesperado por poner fin al principio de "Un país, dos sistemas" y obtener el mismo control sobre Hong Kong y su población que Beijing ejerce sobre el país en su conjunto.