Hace 10 años que ETA abandonó las armas, y 3 desde que anunció su disolución. Los marxistas saludamos ese paso en su momento, un sentimiento compartido por millones de personas comunes en el Estado español. En cambio, la derecha, las asociaciones de víctimas del terrorismo vinculadas a ésta, y el aparato del Estado, nunca disimularon su decepción con este resultado.

Tras el embate del pueblo catalán contra el régimen del 78 para ejercer su derecho a la autodeterminación, la dirección del movimiento independentista, que continúa estando encabezada por ERC y Junts, busca desviar la lucha por cauces seguros. Su principal preocupación reside en preservar sus estrechos intereses como políticos pequeñoburgueses y defender el capitalismo.

El día electoral del 14F estuvo marcado por la pandemia del Covid-19 que ha llevado a una abstención récord de 2.475.305 votos y a una baja participación del 53,56%. Pero la pandemia y la crisis general de régimen, que se ha agudizado en estos meses, también ha tenido el efecto de radicalizar a la izquierda al electorado catalán.

La detención del expresident Carles Puigdemont por la justicia italiana es un nuevo episodio de persecución judicial y política contra el movimiento independentista catalán. El aparato del Estado español no perdona ni olvida el desafío que supuso la movilización por la independencia catalana del otoño de 2017. Aunque Puigdemont ha sido finalmente liberado deberá presentarse el 4 de octubre en el juzgado de Sassari (Cerdeña), donde fue detenido.

Catalunya va a tener sus terceras elecciones en 6 años, la quinta en poco más de una década. Tal y como pasó en 2017, estas elecciones han sido impuestas por la represión del régimen del 78, deshabilitando a Torra como President por las pancartas que colgó en la Generalitat como protesta por la represión y por la libertad de los presos políticos.

La pretensión del gobierno de indultar parcialmente a los presos políticos catalanes del Procés ha provocado una airada reacción de la derecha, que trata de agitar a sus bases sociales para desgastar a Sánchez. Sin embargo, sectores clave de la clase dominante apoyan la medida entre bambalinas, seguros de que sus intereses se defienden mejor haciendo esta pequeña concesión al independentismo catalán ¿Cuál debe ser la posición de la izquierda?

Este pasado 14 de diciembre el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio contra Otegi y el resto de encausados en el caso Bateragune. En aquel juicio ya se les condenó a varias penas de prisión haciendo que Otegi pasara 6 años en la cárcel, cumpliendo íntegramente la condena.