Treinta años han pasado desde la publicación de El Final de la Historia y el Último Hombre. Regodeándose tras el colapso de la URSS, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama hizo una afirmación asombrosa. La humanidad había alcanzado “el final de la historia como tal: es decir, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como forma final de gobierno humano”.

En los últimos días, una ola de fuertes tornados en EE. UU. ha acabando con la vida de numerosos trabajadores en sus lugares de trabajo, debido a la negativa de los empresarios a tomar las medidas mínimas para mantener seguros a los empleados. Tragedias como estas equivalen a asesinatos corporativos. Exponen la insensibilidad inherente al capitalismo, que sacrifica diariamente la vida de los trabajadores al altar de las ganancias.

Los Estados Unidos se han visto afectados por un "Octubre de huelgas" en diversos sectores: desde la sanidad hasta la construcción; desde la carpintería hasta la minería del carbón; desde los medios de comunicación hasta las telecomunicaciones; desde la fabricación de aperitivos hasta la de cereales. En total, 100.000 trabajadores han votado a favor de la huelga este mes.

En agosto pasado, el brutal tiroteo policial contra Jacob Blake, un hombre negro desarmado, reavivó las llamas del movimiento Black Lives Matter (BLM- “Las Vidas Negras Importan”) en la pequeña ciudad de Kenosha, Wisconsin. Miles de personas se manifestaron contra el racismo y el terror policial cuando las protestas se extendieron nuevamente, primero a Milwaukee, Chicago y luego a las principales ciudades de costa a costa.

A pesar de que la mayoría de los estadounidenses han creído durante décadas que el aborto debería ser legal en la mayoría de los casos, el gobierno "democrático" del Estado de Texas ha vuelto a atacar los derechos reproductivos de la mayoría de la población.

Con su política interna tambaleándose, Joe Biden regresó de la fallida cumbre climática COP26 a la humillante realidad de ver terminada su corta luna de miel. Se hizo evidente con la derrota del candidato a gobernador de los Demócratas en la reciente contienda electoral en Virginia. Todos los periódicos burgueses serios señalan la impopularidad nacional de Biden y de los Demócratas como un factor crucial en esta derrota.

Hay muchas ilusiones puestas en Joe Biden, incluso en la izquierda. Si bien puede que no sea tan abiertamente racista y cruel como Donald Trump, no es un aliado de los trabajadores. Representa al mismo sistema brutal y opresivo del capitalismo estadounidense, como lo hizo su predecesor. En este artículo, vamos a intentar desvelar ocho mentiras sobre el 'tío Joe': el principal representante del imperialismo estadounidense.