Una poderosa muestra de ira y oposición al golpe militar iniciado a principios de febrero recorrió las calles de las ciudades de todo Myanmar el lunes 22 de febrero, cuando una huelga general paralizó el país, desde Myitkyina, en el norte, hasta Bhamo, cerca de la frontera con China, pasando por Pyinmana, en el centro.

El golpe de Estado en Myanmar ha desencadenado un movimiento de proporciones revolucionarias. La determinación de las masas de evitar que los militares tomen el poder se puede ver en el generalizado y creciente movimiento de huelgas y protestas que se ha desatado. La junta militar claramente subestimó el grado de oposición al que se enfrentaría.

Acabamos de recibir la gran noticia de que hoy el camarada Amar Fayaz fue liberado, las agencias de seguridad lo dejaron en su pueblo. La liberación de Amar fue posible gracias a la inmensa y exitosa campaña internacional organizada por estudiantes, jóvenes y trabajadores de todo el mundo. Actualizaremos a medida que obtengamos más detalles sobre la liberación de Amar.

Un enorme movimiento de protesta está sacudiendo a la sociedad tailandesa hasta los cimientos, forzando al régimen bajo amenaza. Los jóvenes a la vanguardia de este movimiento deben tender la mano a la clase obrera y luchar por el fin de la junta militar, la monarquía y el sistema capitalista putrefacto que ambos representan.

Desde hace meses viene desarrollándose un potente movimiento de los agricultores de la India contra varias leyes “liberalizadoras” del gobierno indio que, entre otras medidas, privilegia la compra de cosechas por grandes corporaciones por fuera de mecanismos estatales que garantizaban un precio mínimo. Aquí, damos cuenta de los últimos desarrollos, un breve análisis sobre el aparato capitalista indio, el papel de la "oposición" y el camino revolucionario a seguir.

Amar Fayaz fue secuestrado el 8 de noviembre por las autoridades estatales de Pakistán en Jamshoro y su ubicación es aún desconocida. Esto se ha vuelto una práctica común en Pakistán, donde activistas políticos, periodistas y otros ciudadanos que alzan su voz contra el gobierno o sus políticas son secuestrados con la ayuda de la policía y los servicios de seguridad, y son mantenidos en condiciones inhumanas y severamente torturados.