Ya han pasado más de 100 días desde que comenzara la invasión rusa de Ucrania, sin vislumbrarse el final de la guerra. Las declaraciones entusiastas de Occidente tras la retirada de Rusia de las áreas que había ocupado alrededor de Kiev, Sumi, Chernihiv y Járkov, se han convertido en evaluaciones más pesimistas. Las fuerzas rusas, con una artillería superior, han ganado terreno en el Donbás, lenta pero implacablemente. Las pérdidas ucranianas están aumentando.

La primera vuelta de las elecciones legislativas estuvo marcada por un nuevo récord de abstención durante esta elección: 52,5%, frente al 51,3% de 2017 y el 42,8% de 2012. Habiendo alcanzado tal nivel, la abstención se convierte en el elemento más significativo del resultado.

Con el Jubileo de Platino de la Reina de este fin de semana, el establishment británico y sus portavoces de los medios de comunicación han entrado en un frenesí patriótico. Nuestra posición es: ¡Abolir la monarquía! ¡No a esta maldita reliquia reaccionaria! ¡Luchar por una república socialista!

Oleksandra Koval, directora del Instituto del Libro de Ucrania (dependiente del Ministerio de Cultura de Ucrania), afirmó que comenzarán a trabajar para retirar más de 100 millones de los llamados libros de "propaganda" de las bibliotecas públicas de Ucrania. Estos libros, que incluyen las obras de escritores y poetas de renombre mundial como Dostoievski y Pushkin, podrían acabar en centros de reciclaje de papel según el ministro de Cultura, Oleksandr Tkachenko.

El imperialismo estadounidense es la fuerza más fuerte del planeta detrás de la continua explotación capitalista, la pobreza y la miseria. Ahora, el gobierno sueco ha decidido que está en los intereses del imperialismo sueco unirse a la alianza de guerra liderada por Estados Unidos, la OTAN. Nosotros decimos: ¡No a la OTAN, no al imperialismo, por la solidaridad obrera internacional!

Boris Johnson se salvó por poco el lunes pasado en la moción de confianza sobre su liderazgo en el gobierno. Esto prepara el escenario para una amarga guerra civil dentro del Partido Conservador, profundizando la crisis para el establishment, y para el capitalismo británico. Explosiones revolucionarias están implícitas en la situación.

“No estamos en guerra solo para apoyar a los ucranianos. Estamos fundamentalmente en guerra con Rusia, aunque de algún modo a través de un tercero, y es importante que ganemos”, dijo el representante de EE. UU. Seth Moulton durante una aparición en Fox News. Quizás estaba siendo más franco que otros, pero el mensaje de los representantes oficiales de la Administración de Biden ha llegado alto y claro.