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MelenchonEl nombramiento de Jean-Luc Mélenchon como candidato del Frente de Izquierda, gracias al voto comunista, pone fin a más de dos años de trabajo de la dirección del Parti Communiste Français (PCF) para lograr este resultado.

Esta intención se había dado a conocer a finales de 2008, cuando Mélenchon abandonó el PS y la dirección del PCF anunciaba, en base a ello, la creación del Frente de Izquierda – al que el Partido de Izquierda (Parti de Gauche, PG en sus siglas francesas - NdT), formado por Mélenchon, se unió de inmediato.

Sin embargo, la dirección del PCF siempre ha pretendido que no tenía ninguna posición fija en el tema de la candidatura a la presidencia. Quería tomar a la base del partido por sorpresa y adelantarse a ella. El 36º Congreso se ha aplazado hasta 2012. Luego, menos de dos meses antes de la Conferencia Nacional, la dirección del partido expresó su preferencia por Mélenchon, dando a conocer apresuradamente a las bases la existencia de un acuerdo legislativo- y, finalmente, dijo: "Ya no nos queda otra opción, ni nos queda más tiempo. Tan solo existe un acuerdo posible, una vía segura:. Mélenchon "

Estas maniobras no han pasado desapercibidas, incluso entre los camaradas que votaron por Mélenchon. Y tendrán consecuencias en el seno del partido. Algunos camaradas probablemente se negarán a hacer campaña. Sin embargo, la gran mayoría de los militantes comunistas trabajarán en la campaña no sólo para lograr el mejor resultado posible, sino sobre todo con el fin de construir el partido. Este será también el enfoque de La Riposte. El tema principal de esta campaña es la necesidad de defender y popularizar una alternativa al capitalismo en crisis, fortaleciendo el PCF sobre esta base. La Riposte, al igual que muchos otros compañeros, hizo campaña a favor de tener una candidatura procedente del propio PCF. Pero la elección de Mélenchon tampoco debe impedirles a los militantes comunistas llevar a cabo una campaña vigorosa para desarrollar el partido y aumentar su influencia.

El programa

Ahora que el debate sobre las candidaturas ha quedado cerrado, la atención de los comunistas se centrará más en el programa. Esto es muy positivo porque el programa es la cuestión decisiva. Sin embargo, ya hay de entrada un problema metodológico. Antes de discutir un programa conjunto o "compartido" con otras organizaciones, el PCF debería debatir seriamente acerca de su programa, que debería haber sido objeto de debate democrático entre sus militantes. Esto no es lo que ocurrió con el desarrollo del "Programa popular y compartido" (Programme populaire et partagé – PPP).

Unas semanas antes de la Conferencia Nacional, los militantes comunistas recibieron un documento titulado “Lo que queremos”, que se presentó como la contribución del PCF al PPP. Pero este texto no estaba abierto a las enmiendas. Los militantes comunistas no tenían forma de modificar el contenido. Por otra parte, ni siquiera hubo tiempo para debatir realmente su contenido en las secciones y las células, ya que fue rápidamente reemplazado por la "última versión" del PPP. Este se había anunciado, con mucho adelanto, como un trabajo colectivo con vistas a involucrar a amplios sectores de jóvenes y trabajadores. Un programa "de las masas", por así decirlo.

Sin embargo, la participación de las masas en el desarrollo del PPP se quedó en un nivel puramente teórico, como era de esperar. De paso, a los militantes comunistas se les negó el derecho a modificar el contenido del PPP en ausencia de mecanismos establecidos para este fin. La postergación del Congreso, que hubiera tenido al menos la posibilidad de modificar el programa, va en esa dirección. Por último, el programa “salido de las masas” ha sido desarrollado exclusivamente por los dirigentes del PCF y del PG mediante "comisiones", cuyo trabajo es conocido sólo por una pequeña minoría de camaradas.

Este fue el método empleado. En cuanto al fondo, el PPP es un reflejo de lo que defiende la dirección del partido desde hace años. Se trata de un programa reformista que le conviene por lo tanto perfectamente a Jean-Luc Mélenchon. A igual que el programa oficial del PCF, el radicalismo verbal de Mélenchon se detiene en las fronteras de la propiedad capitalista. Su proyecto de "revolución ciudadana" deja las principales palancas de la economía en manos de un puñado de grandes capitalistas. El objetivo, según parece, es dotar al capitalismo de una lógica "anticapitalista".

En ausencia de medidas que cuestionen la propiedad capitalista, las posibilidades de éxito de semejante "revolución" parecen nulas. Volveremos con más detalle, en otro artículo, sobre el contenido del PPP. Solo subrayaremos de momento que la breve sección sobre política internacional - titulada “El papel de Francia en el cambio de curso de la globalización” – es particularmente débil. Por ejemplo, Libia y Costa de Marfil no se mencionan. Sin embargo, estas son las dos últimas grandes intervenciones del imperialismo francés.

Costa de Marfil está completamente desestabilizada desde hace décadas por la acción de los imperialistas. La guerra continúa en Libia, con su estela de muerte, destrucción y miles de millones gastados (mientras los gobiernos recortan el gasto social). De todo esto, el PPP no dice absolutamente nada. Se conforma con vagas fórmulas sobre la "paz" y en contra del colonialismo francés. Es urgente corregir esta grave deficiencia, que afecta a la credibilidad del programa en su conjunto. El PCF debe realizar una campaña para detener la intervención imperialista en Libia y conseguir la retirada de las tropas francesas en Costa de Marfil (y de todo el resto de la África Negra). Y debemos exigir que tales reivindicaciones aparezcan en el PPP.

El silencio del PPP sobre la guerra en Libia es una extensión de la confusión que ha reinado en el Frente de Izquierda y en el Partido Comunista, desde el comienzo de la intervención imperialista. Jean-Luc Mélenchon había adoptado una posición de intervención bajo el pretexto de que contaba con el respaldo de la ONU. Se supo también, a través de la pluma de Mélenchon, que Pierre Laurent [Secretario Nacional del PCF – NdT] y los eurodiputados del PCF apoyaban esta posición.

Al mismo tiempo, otros líderes del Partido Comunista tomaron una posición en contra de esta guerra, en L'Humanité [antiguo órgano oficial del PCF y, en la actualidad, todavía muy próximo a éste – NdT] que, desde entonces, denuncia regularmente el carácter imperialista de esta intervención. ¿Cuál es la posición oficial del partido? No se sabe. Resultado: mientras que la gran mayoría de los militantes comunistas se opusieron a esta guerra desde el principio, la posición de Mélenchon se presentó en los medios de comunicación, como la de todo el Frente de Izquierda, comunistas incluidos. Esto debería constituir una lección de cara a otras cuestiones políticas importantes que surjan durante la campaña. La candidatura de Mélenchon no debe de ninguna manera significar el apoyo del PCF a todas las ideas que defienda el líder del PG.

El Frente de Izquierda

La gran mayoría de los militantes comunistas apoyan la idea del Frente de Izquierda. Pero en las últimas semanas, quedó muy claro que la designación de Mélenchon era una condición sine qua non para la existencia del Frente de Izquierda. En la víspera del voto de la militancia, los líderes del partido dijeron que, "o bien elegimos a Mélenchon como candidato o el Frente de Izquierda estalla." Algunos camaradas señalaron y criticaron que esto equivale a una forma de chantaje.

El hecho es que hay concepciones muy diferentes del Frente de Izquierda que conviven en el seno del partido. La mayoría de los militantes comunistas lo ven como una alianza que debería ayudar a fortalecer el PCF. Se oponen a la transformación del Frente de Izquierda en un nuevo partido, según lo propuesto por los líderes del PG y la Izquierda Unitaria.

Pero en la cúpula del PCF, muchos líderes ven en el Frente de Izquierda una forma de colocar el PCF en un segundo plano. En junio de 2010, apoyaron la idea de crear una "asociación de seguidores del Frente de Izquierda", a la que pudieran afiliarse directamente, sin afiliarse a las partes que constituyen el Frente. Esto provocó un escándalo en la base del partido, con lo que este proyecto no pudo materializarse en la práctica. Pero no queda duda de que esta propuesta volverá a la orden del día en el futuro. El objetivo de muchos líderes del partido es la de transformar el PCF en un simple "componente" del Frente de Izquierda, el cual tendría sus propios militantes, su dirección, su aparato, su Congreso - en pocas palabras, se convertiría en un partido.

Los comunistas españoles se encontraron en la misma situación con el desarrollo de Izquierda Unida en los años 80 y 90. El Partido Comunista Español ha quedado con ello muy debilitado. Inicialmente Izquierda Unida constituía tan sólo una coalición electoral. Luego se convirtió en una fuerza política por derecho propio. El PCE se transformó en una "corriente" de la nueva formación reformista, de la que representaba originalmente la gran mayoría. La dilución del PCE en Izquierda Unida ha llevado a una disminución de sus miembros y a una dislocación general de su organización. Tendríamos mucho interés en reflexionar acerca de esta experiencia de nuestros camaradas españoles.

Muchos camaradas ven en el Frente de Izquierda un medio para revertir el declive del PCF. Pero esta no es necesariamente la manera adecuada. La unión hace la fuerza, por supuesto. Pero en primer lugar, la dirección del partido tiene su propia idea acerca del futuro del PCF y del Frente de Izquierda. Además, como escribíamos recientemente:

"La clave para la recuperación del partido no se encuentra en primer lugar, en formas de alianzas o de reagrupamientos , sino en un retorno a las ideas fundamentales del comunismo: las ideas del marxismo [...] La cuestión central que se le plantea al partido, es la necesidad de movilizar a los jóvenes y trabajadores en torno a un programa que apunte a reemplazar al capitalismo por otra forma de sociedad, una sociedad socialista, basada en la propiedad pública de los bancos y de los principales medios de producción. Esto constituye al mismo tiempo la única alternativa al capitalismo en crisis y la única garantía de una recuperación sostenible del PCF. "

La Riposte, 21-06-2011

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